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2012-02-03 10:49
La eterna primavera de Carlos Cabezas

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Antes del partido del domingo contra Valencia, rival directo en la lucha por los playoffs, queríamos citar este artículo publicado en ACB.com con el gran momento de forma de Carlos Cabezas en el CAI Zaragoza:

Históricamente febrero es uno de los meses más fríos del año, esta semana el aire gélido del norte se introduce en la península, y, sin embargo, en Zaragoza hay un jugador que vive un especial microclima. Cálido como la primavera y dulce como el aroma de los campos en flor. Así el momento de Carlos Cabezas... lo más parecido a una primavera estacional. Su juego habla de gran jugador, sus números de estrella de la liga y su liderazgo de un jugador maduro empeñado en llevar al CAI Zaragoza a metas muy altas.

Después de un largo invierno deportivo el juego de Carlos Cabezas entra en calor y el base comienza a sonreír con la situación que atraviesa tanto personal como colectivamente. "Creo que la situación actual del equipo es muy positiva. Arrancamos esta parte de la temporada con mucha confianza después de ver que el balance de la primera vuelta es muy bueno. Nos hemos quedado a las puertas de conseguir uno de los objetivos que se podían haber marcado en pretemporada como es la Copa del Rey, pero luchamos por él hasta el final", dice.

Cierto, el equipo no logró el billete para la Copa del Rey de Barcelona pero es que en una liga tan competida cualquier detalle se debe mimar al máximo y al CAI Zaragoza le faltó cuidar uno. "Al final nos faltaron puntos para conseguirlo", señala.

Puntos y unos segundos en el Palau Blaugrana. Porque pese a lo difícil que parecía la misión, el CAI Zaragoza estuvo a punto de vencer al FC Barcelona Regal y llegar a la Copa del Rey. El equipo jugó un gran partido y, liderado por Carlos Cabezas (14 puntos y 22 de valoración), llegó a los últimos segundos con opciones de victoria. Al final, Juan Carlos Navarro reapareció el día menos indicado para la afición mañana. "Nosotros sabíamos que íbamos a jugar un partido muy complicado, en una de las pistas más difíciles de Europa. Tuvimos esa oportunidad y la vivimos con una ilusión enorme. Fuimos a intentar ganar aunque sabíamos que era muy complicado a pesar de ganar la temporada pasada. Tuvimos opciones hasta los últimos segundos y, en ese sentido, el equipo ha salido reforzado de esa derrota" y quizá por eso Cabezas piensa que "la Copa del Rey no se perdió en el Palau", para él "quizá deberíamos de mirar un poquito más atrás y algún partido como Asefa Estudiantes que lo teníamos casi ganado o frente a Gescrap Bizkaia en casa".

Una vez pasada la pagina copera, el base del equipo aragonés prefiere mirar adelante y como asegura "a partir de ahora el equipo va a crecer porque se ha rehecho de la derrota en el Palau. Conseguimos una gran victoria contra Blancos de Rueda Valladolid y vamos a seguir peleando por estar en la zona de Playoffs olvidándonos un poco de mirar algo más abajo". Ese optimismo el equipo bien se lo han ganado a pulso con unas últimas semanas donde al buen juego hay que sumar victorias de gran valor que les permiten aspirar a codearse, sin presión, con los mejores de la Liga Endesa. "Por suerte, y porque tenemos nueve victorias, y el equipo está mirando más hacia arriba que hacia abajo. Ahora tenemos dos partidos en casa frente a Valencia y Asefa Estudiantes, van a ser partidos muy difíciles, pero donde tendremos nuestras opciones de ganar y subir puestos. El objetivo, sin meternos más presión de la que tenemos que meternos, es estar en Playoffs porque ello sería muy importante para la ciudad y el club".

Para Carlos Cabezas, no hay una única clave para descifrar este buen momento sino que "la mejoría viene del trabajo diario y de la constancia de los jugadores. Nosotros cada vez tenemos más claros los roles y, además, estamos recuperando a gente importante. Archibald casi se ha perdido toda la primera vuelta y, bueno, el resto de jugadores hemos dado un paso adelante y crecido en confianza", afirma.


En el lugar deseado

Uno de esos jugadores que han dado el paso adelante es Carlos Cabezas. El base sabe que atraviesa por una buena etapa deportiva y no duda en señalar que "me encuentro en un momento muy dulce, de los mejores de mi carrera. Llevo trabajando mucho desde el verano y tenía muchas ganas este año de competir, de volver a sentirme importante y capacitado para resolver partidos y para llevar lo mejor posible al equipo".

Ya es cuestión del pasado el irregular primer año vivido en Zaragoza. Un difícil aterrizaje en el equipo y los problemas físicos marcan el recuerdo de un jugador que, por suerte, ya tiene superada aquella etapa gris de su carrera. "La temporada pasada fue muy especial para mí, después de jugar en Rusia me vine casi sin pretemporada y luego las lesiones me perjudicaron cuando empezaba a estar bien. Eso complicó toda la temporada". Cierto, cuando mejor estaba se lesionó en la mano y estuvo casi mes y medio sin competir. Demasiado tiempo para un jugador que incluso sonó para cambiar de aires a otro equipo. "Es cierto que sonó mi nombre para otros equipos, pero después me centré al máximo para conseguir el objetivo que era la permanencia", concluye.

Con los deberes hechos, llegó verano y como el jugador reconoce "el equipo que más apostó y se interesó por mí fue el CAI Zaragoza y he tenido la suerte de estar en el club. Ahora mismo estoy contentísimo de cómo han ido las cosas y deseando de cumplir nuevos objetivos con el equipo".

No hay mirada atrás, ni tiempo para pensar en el tiempo pasado y en lo que pudo ser y no fue. Con la treintena de años ya pasada Carlos Cabezas vive el día a día, disfruta de su dulce etapa deportiva y personal en un club, que además, le refuerza en ese espíritu positivo que transmite. "Zaragoza se merece tener un gran equipo porque ha sido siempre un club histórico y la afición vive el baloncesto de una manera muy intensa la mejoría que cada día se transmite desde el equipo".

La ilusión vuelve al discurso del base y ahora para hablar de la afición. Un público increíble, capaz de llenar un pabellón con más de 9.000 espectadores en la Adecco Oro y que ahora disfruta viendo a Cabezas y sus compañeros. "La afición del CAI entiende mucho de baloncesto. Llenaba el pabellón estando en la Adecco, con eso lo digo todo. Además, se identifica mucho con el equipo, apoya y ayuda a todos los jugadores. Tener cada fin de semana a ocho o nueve mil espectadores para nosotros es muy importante".

Un base latente

Quizá su lejanía profesional y un regreso intermitente le apartó de los grandes focos, su nombre dejó de salir en los titulares baloncestísticos pero Carlos Cabezas nunca dejó de estar ahí. Siempre sin alzar la voz, siempre con el trabajo como discurso, el base ha ido ganando terreno a los críticos y ahora disfruta de su buen momento con la sabiduría y la memoria del ayer. "He tenido etapas en mi carrera y quizá después de Rusia hubo mucha gente que dijo que Carlos Cabezas había terminado, pero yo confío en mi mismo, he tenido el apoyo máximo de los míos y ahora mismo me encuentro con una capacidad mental y estado físico muy bueno", asevera.

Sin duda que el poso de los años y la sabiduría del baloncesto que hay en sus neuronas y retina marcan el cambio de un jugador que también reconoce un secreto para vivir esta segunda primavera baloncestística. "He podido ver que en el mundo del deporte te tienes que mantener y que tienes que estar siempre al máximo porque hay una gran competencia. Este verano decidí tener un preparador físico después de la mala experiencia vivida por las lesiones y he trabajado muchas horas para estar en plena forma", asegura un jugador que, además, no deja de lado el aspecto mental del juego y se sincera al afirmar que "no debo obsesionarme con cosas, sino mantener el equilibrio mental y creo que de momento todo ello está haciendo que me salgan las cosas".

"Los números están ahí, las victorias del equipo también están ahí y ahora mismo estoy convencido de que quiero seguir creciendo". El base malagueño no miente y en la Liga Endesa promedia nueve puntos, casi cuatro asistencias para 13,3 puntos de valoración por partido (el segundo base mejor valorado). Quizá por ello y porque sabe de su pasado más reciente reconoce que "tengo mucha hambre, quiero conseguir títulos", señala un Cabezas perfectamente aclimatado a la ciudad y el club zaragozano.

A orillas del Ebro, Cabezas emerge como capitán de la nave aragonesa. Los años, la experiencia competitiva y su eterno talento le dan los galones de líder de un equipo que sabe que en los momentos importantes su base nunca se esconde. "El liderazgo que me han dado dentro del equipo hay que ganárselo en cada entrenamiento, en cada partido". Eso bien lo sabe un Cabezas, que, como él mismo señala, "desde pequeño he tenido la capacidad de decidir en momentos finales y ahora lo sigo manteniendo".

Desde pequeñito Carlos siempre fue un jugón. Su hipnótico bote y habilidad para anotar canastas ganadoras (quizá por la carga genética heredada de su padre) son el ADN de un Clutch Player, de esos que aparecen al final del partido para ganarlo. "Una de las cosas que más me gustan es llegar a un final de partido y tener la capacidad de resolver. Esta temporada y en otros momentos de mi vida me han salido muy bien", reconoce. Mano de killer, pensamiento ganador. Puede ser que sus hatters le discutan pero la historia está ahí, su leyenda comenzó con la de los juniors de oro. En Manhheim una canasta suya derrotó a Australia, su triple en la final de Lisboa de 1999 tumbó a Estados Unidos y recordadas son sus actuaciones frente a Grecia en la final de Saitama y la semifinal de Katowice. Carlos Cabezas siempre tuvo la virtud de aparecer cuando más calienta el sol sobre una pista de baloncesto.

"Pienso en el día a día, sólo pienso que el siguiente partido es una final que quiero ganar y ojalá que pueda conseguir llevar al CAI Zaragoza a Playoffs". Cabezas sabe que de conseguir ese maravilloso logro colectivo, también estará más cerca de un sueño individual. No hay jugador que no piense en ella, la olimpiada marca la mayoría de horas de sueño de muchos jugadores, y entre ellos Carlos Cabezas. "Sé que hay una competencia brutal para la selección pero nunca pierdo la ilusión por nada, no me cierro la puerta para nada y ojalá pueda estar en Londres porque una Olimpiada es lo último que me queda por disputar".

Algo tiene de especial unos Juegos Olímpicos que todos los jugadores quieren estar en ellos. Carlos quizá porque es el único gran torneo que le queda por jugar y ganar, pero además, el base reconoce que el ambiente de la villa olímpica es muy especial. "Vivir una Olimpiada y el ambiente que se genera conviviendo con otros deportistas debe ser lo máximo", señala.

Carlos Cabezas tiene todo el derecho del mundo para soñar con estar en los Juegos Olímpicos. Pertenece por méritos propios a la generación dorada del baloncesto español, ha participado como actor relevante en la historia de la mejor década deportiva y su baloncesto actual le legitima para seguir creyendo en la selección. Para Carlos Cabezas el sueño nunca muere, la esperanza es eterna… como su primavera baloncestística.

Álvaro Paricio @Alvaropc23
Fuente: http://www.acb.com/redaccion.php?id=82145

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